El avance de la tecnología, sobre todo de aquella relacionada con el desarrollo de las telecomunicaciones, ha modificado la manera en la que los seres humanos nos relacionamos y comunicamos con los “otros”. Por ello, cada vez más estudios buscan profundizar en los efectos que el avance tecnológico ha tenido en la construcción de identidades colectivas e individuales. Por ejemplo, puede decirse que la manera en la que experimentamos situaciones comunes se ha trasladado al mundo online; hoy en día charlar con un amigo que se encuentra al otro lado del mundo es una situación meramente cotidiana. Atrás han quedado los relatos de García Márquez donde Fermina Daza debía esperar durante meses para recibir respuesta a sus cartas de amor. ¿Esperar? En la era posmoderna eso pareciera inaudito. 

Ante esta realidad, nos han surgido preguntas como:  ¿Cómo se modifica la sociedad, sus patrones y sistemas bajo condiciones distintas en el área de las telecomunicaciones? ¿Cómo experimentan los seres humanos la vinculación entre el desarrollo tecnológico y sus relaciones interpersonales? ¿Cómo fomenta o inhibe el internet diferentes conductas a nivel colectivo e individual? ¿Cuáles son las conductas de riesgo en esta sociedad posmoderna y en el mundo online? Si bien, las preguntas que pueden mencionarse son innumerables, vale la pena que comiencen a hacer eco. Al respecto, y con la intención de ejemplificar uno de los cambios antes referidos, el presente artículo tiene como objetivo presentar de manera muy breve algunos datos y posicionamientos respecto a la manera en las personas experimentamos el amor en el siglo XXI.

De acuerdo con el Global Web Index 2018: 

El 41% de los solteros que son usuarios de internet han utilizado dating apps o han visitado páginas para citas. 

El 65% de los usuarios son hombres. 

El 75% son menores de 30 años. 

El 37% de estas apps señalan que la tecnología complica la vida. Sin embargo, el 62% señala que el internet les hace sentir más cercanos a las personas. 

De acuerdo con el artículo El amor en los tiempos del Tinder de Paola Bonnavitta  “el amor es más individualista, donde prima el deseo de satisfacer, ya aquí y ahora, el deseo sexual/sensual/ erótico, sin necesidad de proyectar nada hacia el futuro, sin necesidad de entregar nada a cambio, ni de desnudar el alma y las emociones“ (2015: 204). Asimismo, la autora señala que “el amor está modificando sus pautas de comportamiento y acercamiento… hoy colabora más en la conquista la pantalla táctil y un ‘me gusta’” (2015:209).

Las aseveraciones de Paola no parecen tan alejadas de la realidad. Incluso, algunos otros autores han señalado que parte importante de la comunicación en internet radica en que la dichas interacciones proveen elementos como: validación, visibilidad, autoestima, sentido de pertenencia y libertad/autonomía (Pavez, 2014:36).  

Conclusiones: 

En la época actual el cambio de las nociones espacio-temporales ha influido en la manera en las que se relacionan los seres humanos. Si bien, de acuerdo a las perspectivas enunciadas en el presente artículo, se considera que en la posmodernidad las relaciones humanas buscan menor compromiso y mayor liquidez; habría que considerar que, en contraparte, existen plataformas de citas que ofrecen ayudar a establecer relaciones más duraderas y no encuentros esporádicos  gracias a la tecnología que utilizan para hacer match analizando coincidencias de la personalidad, los gustos y las preferencias de los usuarios. 

Además, es importante señalar que algunos de los usuarios de las plataformas han referido que no solamente les han ayudado a conseguir “citas”, sino también a hacer nuevos amigos y a ampliar redes de contactos profesionales. Puede decirse entonces, que el uso y el objetivo de dichas plataformas siempre dependen de las necesidades que el usuario desee cubrir.

Las necesidades sociales son una constante permanente en la vida del hombre. Sin embargo, a fin de que las personas logren sacar el mayor y mejor provecho de las aplicaciones existentes, es importante generar nociones básicas de seguridad a los usuarios ya que el anonimato que nos brinda el internet puede propiciar conductas que ponen en riesgo a las personas tanto en el mundo online como en el offline. En el mundo de hoy es importante perderle el miedo a la tecnología, pero manteniéndonos alertas para evitar malas experiencias en la red. La tecnología es una herramienta que debemos aprender a utilizar con responsabilidad a fin de potenciar los beneficios en todos los ámbitos de nuestra vida. 

Artículo también publicado en: www.fmthought.com

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